La posibilidad de emplear plantas nativas o típicas de la región en el diseño de jardines, ofrece mucho más que solo la oportunidad de ahorrar agua.


El desarrollo de este tipo de áreas verdes, fomenta la presencia de vida silvestre, de insectos y de microorganismos característicos de la zona, que benefician a las plantas al ayudarlas a mantenerse sanas sin usar fertilizantes y pesticidas químicos.


Este tipo de jardines se transforma con el transcurso del tiempo en áreas verdes demandantes de poco mantenimiento, por lo que se convierten en entidades ambientales y económicamentes sostenibles que permiten la conexión con el mundo natural.
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